Chema Marin IM Barcelona14 9h 35

Crónica de un Ironman ; Chema Marín en Kalmar 2016

Chema volverás, y lo sabes.

Muchos deberíamos de aprender de cómo se puede preparar una prueba de Larga distancia de manera tan exhaustiva, metódica, al detalle, fidelizando al màximo todas las propuestas de cada sesión, respetando en la forma y el fondo de lo planificado , sin perder una sonrisa, si una palabra desmotivadora y lo mejor de todo, contagiando a todo el mundo a querer hacer las rutinas mucho mejor. 9h22 es lo que teníamos en mente nos dejamos 17′ entre la bici y la carrera a pie. Esta vez no salió pero 9h39‘ sigue siendo muy buen resultado. 

Os dejo con su crónica….

En otoño de 2014 casi todos los mensajes de whattsapp acababan así. Recién terminado el IM Barcelona, me despedía del grupo de Josh. No había coincidido mucho con ellos, las fechas (de julio a octubre) son malas para encontrar compañeros de entrenamiento, pero me había sentido cómodo en el grupo y me fui con buen sabor de boca.

 

A finales de verano de 2015 me entero a través de Ricky y Xavi Miranda que se está organizando un grupo para Kalmar 2016, no me lo pienso dos veces y me inscribo. Quería volver a entrenar con Josh, a partir de febrero o marzo, pero en la carrera de amigos del día de Navidad coincido con el mister y le propongo empezar ya, me acepta de nuevo, ya está, objetivo Kalmar.

 

Pasa el invierno y la primavera de entreno en entreno, sesiones de natación en Tiana los lunes, cenas en el Paller, salidas en bici los fines de semana y pruebas para afinar la preparación.

 

chema vitoria

Saliendo del sector de natación en Vitoria.

Ya en verano, la mayoría del equipo Tri5U ya ha realizado su objetivo de la temporada en Austria y quedamos nosotros, los de Kalmar, los últimos de Josh: Blanca, Xavi, Joan y yo. Pasamos calor, todos los días, sin tregua, sea en la Carretera de les Aigües, la N-II o incluso nadando en Badalona.

 

chema aeroport

Embarcando en el Prat, Joan, Xavi y yo.

 

Llegamos a Estocolmo y todo cambia, trece grados a las once de la mañana y lloviendo sin parar, el parte del tiempo no es muy bueno, habrá que esperar. Recogemos las furgonetas de alquiler y vamos hacia Kalmar, no para de llover los dos primeros días. Por lo menos nos lo pasamos bien, compartimos viaje con Roxana, Dani, Vivían, Isaac, Ceres, Carracedo y Eva.

Hasta el día de la carrera nada especial, como tantas otras crónicas de Ironman que se pueden leer aquí, reconocimiento del circuito, pasear, comer, visitar la expo, dejar material. Todo va bien, por ahora.

La noche anterior a la prueba duermo tranquilo pues ya conozco lo que me espera, el sueño me lo quita la incertidumbre, y la paliza que me espera al día siguiente es segura.

Tras el desayuno a las cuatro de la madrugada vamos a boxes a revisar material, no hace viento por primera vez desde que hemos llegado a Suecia. Nos ponemos el neopreno y vamos a la salida, son las siete y está todo el pueblo en el puerto, una adolescente canta el himno sueco sin música, hay un silencio sepulcral y un minuto después dan la salida.

Con el nuevo sistema “rolling” todo es muy tranquilo y rápido, he salido con un grupo de mi nivel y todo va como la seda, sin golpes, sin alocadas aceleraciones, perfecto.

El circuito es muy sinuoso, incluso se pasa por debajo de dos puentes, pero las boyas se ven bien a pesar de la niebla, pienso que es una gran señal, todavía no sopla viento, nada, calma chicha. Si sigue así será el primer IM Kalmar sin viento.

Salgo del agua relajado, cojo la bici y me pongo en marcha. El Garmin marca 11 grados, estoy mojado y hay niebla, paso frío los primeros minutos pero rápidamente entro en calor. Llego al puente que cruza el estrecho entre Kalmar y Öland, única subida destacable de la carrera. Una vez en la isla me alcanzo velocidad de crucero, se me pasa rápido el tiempo concentrado en la tarea, me hidrato, como, cojo bidones y algo sólido en los avituallamientos. Me pasan algunos participantes a unas velocidades tremendas, van a más de cuarenta, es un tramo muy rápido pero también el nivel de los llaneadores aquí es mucho más alto de lo que pensaba, hay nivel, no sé cuándo salen en bici los suecos, harán mucho rodillo, pero hay nivel.

Llego al puente para volver a Kalmar y empiezo la parte del recorrido que discurre por los alrededores de la ciudad, hasta ahora la media de velocidad es excelente. Esta segunda parte discurre entre campos con muros de piedra al estilo de las carreteras interiores de Menorca, es un terreno mucho más lento. Al salir de este sector retomamos la autovía de vuelta, se me ocurre hacer mis necesidades en marcha detrás de otros participantes que hacen lo mismo y nos sacan una merecida tarjeta por drafting, el juez nos advierte que tenemos suerte de no ser descalificados por orinar fuera del  área designada, nos habían advertido por email a todos los participantes, le doy las gracias y sigo, ha sido benévolo.

chema en bici

A los pocos minutos llego a la transición y me dispongo a correr, todo iba bien, entonces no me imaginaba que sería la prueba más dura que jamás haya realizado.

Empiezo a correr, no siento noto las piernas ligeras que tenía hace dos años en Calella, sin embargo voy a 4:30 sin forzar, pienso que será normal por los tramos de adoquines que castigan las piernas sin piedad y decido no bajar el ritmo. En el Km 15 empiezan los problemas, el estómago decide dejar de funcionar, no me entra nada y tengo alguna rampa, sigo, aunque a otro ritmo, decente pero no tan rápido. Fue un error comer la barritas pastosas que daba la organización, peor que goma de mascar, se me han acumulado en el intestino.

Así hasta el kilómetro 27, solo he tomado líquido desde hace una hora, finalmente me da una pájara descomunal, con fuertes rampas en el estómago. Los espectadores me miran más de lo normal, doy pena, noto hasta la boca torcida. Decido no parar, dudo de poder continuar si lo hago, aguanto lo que puedo, me acuerdo de Ricky y el día que me aconsejó las gominolas de Decathlon, llevo una en el bolsillo para emergencias desde entonces. Me la tomo con bebida isotónica y en diez minutos estoy mucho mejor, ya puedo tomar algún gel y corro con menos dolor, acabo dignamente, incluso esprintando los últimos metros.

 

No querría terminar la crónica sin agradecer a todos los que me han ayudado en mi preparación para el Ironman. A mis hijos y mi mujer por aguantarme, a todos los amigos del Tri5U por compartir tan buenos momentos y a Josh por dedicarme su atención, incluso contestar whattsapps a las once de la noche de un sábado hablando de mis dudas sobre los entrenos, y porque al día siguiente, domingo a las 8:00 A.M. dichos entrenos estaban modificados, por eso me hubiera gustado conseguir una mejor clasificación, pero bueno, no está tan mal.

chema i jo

Esta vez no me voy para volver, me quedo.

 

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